Tu salud es tu responsabilidad

La autogestión de la salud es una forma consciente de asumir nuestra responsabilidad y evolucionar como seres humanos.
El estado de salud es la condición natural de todo ser vivo, guiado por la gran Inteligencia de la Vida. Es el resultado del correcto funcionamiento de nuestro organismo, que depende de un modo de vida en armonía con las leyes naturales.
La enfermedad es la expresión de un modo inarmónico de vivir. Es un proceso orgánico caracterizado por la alteración de funciones, con una tendencia final hacia la curación o el restablecimiento del equilibrio. En consecuencia, la enfermedad no es producto del azar ni de la mala suerte, sino una respuesta del propio organismo.
Como enunció Hipócrates: “No hay enfermedades, sino enfermos.”
Desde esta mirada, la enfermedad no es un enemigo a combatir, sino un mensaje del cuerpo.
Antes de morir, Louis Pasteur reconoció: “Claude Bernard tenía razón. El agente no es nada, el terreno lo es todo.”
Mientras Pasteur sostenía que la enfermedad era causada por agentes externos, Claude Bernard afirmaba que dependía del estado del “terreno”, es decir, del equilibrio interno del organismo. Este reconocimiento refuerza la visión de que el estado interno es determinante en la salud.
Si comprendemos que el terreno lo es todo, entonces respetar las leyes de la naturaleza y considerar al ser humano en su totalidad —cuerpo, mente y emociones— siempre favorecerá al organismo y nunca lo perjudicará.
La naturaleza tiende siempre a regenerarse. El cuerpo tiene la capacidad de sanarse a sí mismo cuando no existen interferencias. Por eso, elegir un estilo de vida lo más natural posible no solo favorece la recuperación, sino también la prevención de futuros desequilibrios.
Desde el aspecto nutricional, una alimentación natural es una base fundamental para la salud. Todas las funciones del organismo dependen de la calidad de la sangre, la cual está directamente relacionada con la nutrición y la digestión. Una alimentación basada en alimentos naturales, como frutas y verduras, favorece un organismo vitalizado y equilibrado.
En cambio, el consumo habitual de alimentos ultraprocesados, refinados o de baja calidad nutricional puede generar desequilibrios internos que impactan en la salud general.
El tipo de alimentación también influye directamente en la salud mental. Como bien se dice: “Somos lo que comemos.”
En la actualidad, los malos hábitos alimenticios han aumentado, y con ellos, los trastornos tanto físicos como emocionales y mentales.
Graciela Crenci

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